Onda (Castellón).— El sector cerámico, motor económico histórico de Onda y de gran parte de la provincia de Castellón, atraviesa uno de sus momentos más delicados de las últimas décadas. El encarecimiento energético, la caída de la demanda internacional y la presión de los costes de producción están provocando una reducción significativa de la actividad industrial, con consecuencias directas sobre el empleo y el tejido empresarial local. Durante los últimos meses, varias empresas del municipio han aplicado expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), ajustes de turnos e incluso paradas técnicas en hornos para contener pérdidas. A ello se suma la ralentización de nuevas inversiones y el aplazamiento de proyectos de modernización, factores que aumentan la sensación de incertidumbre entre trabajadores y proveedores. El aumento sostenido del precio del gas, principal fuente energética del proceso productivo cerámico, ha sido uno de los detonantes clave de esta situación. Aunque los precios han mostrado cierta estabilización respecto a los picos alcanzados en años anteriores, las empresas aseguran que siguen siendo incompatibles con márgenes competitivos en los mercados internacionales. A esta presión se añade la caída de pedidos procedentes de Europa y Estados Unidos, mercados tradicionalmente estratégicos para la cerámica castellonense. La competencia de países con menores costes laborales y energéticos ha reducido la capacidad de las firmas locales para mantener precios sin sacrificar rentabilidad. Desde el ámbito sindical se alerta de que la crisis puede tener un impacto estructural si se prolonga en el tiempo. “No hablamos solo de un bache coyuntural; muchas familias de Onda dependen directa o indirectamente de la cerámica”, señalan fuentes del sector, que reclaman medidas urgentes para proteger el empleo y garantizar la viabilidad industrial. Por su parte, el Ayuntamiento de Onda y las asociaciones empresariales han pedido apoyo a las administraciones autonómica y estatal, reclamando incentivos energéticos, líneas de financiación específicas y políticas industriales que refuercen la competitividad del clúster cerámico. Mientras tanto, la preocupación crece en una localidad donde la cerámica no es solo una actividad económica, sino parte de su identidad. El desenlace de esta crisis marcará el futuro de Onda y de miles de trabajadores que miran los próximos meses con cautela. Navegación de entradas El comercio de Onda ante un cambio de modelo